Amo
cuando te deslizas
en cada mueca de la noche
desde mis labios al ombligo.
Amo,
Susurrar tu nombre,
Amo
cuando te deslizas
en cada mueca de la noche
desde mis labios al ombligo.
Amo,
Susurrar tu nombre,
Te observo
desde el costado,
desde los
limites,
irreverente,
detrás de
la indecencia de las puertas.
Me atrevo a
hurgar en las células de tus versos
/entre líneas /.
Con un velo
de caricia
me acerco a
las mujeres que fui
en esta
metamorfosis
/oruga/mariposa/
y te espero
en la metáfora sutil de la tarde.
Es un plan perfecto
en esta tarde de lluvia
ir a
buscarte
a la orilla
de lo inevitable.
Como un
equilibrista
caminaré sobre
tu cornisa
para
transitar los abismos que te habitan.
Solo contigo
me hundiré hasta la locura,
/ perderé el
rumbo/
me extraviare
por las rutas de todos los pecados
/hasta
alcanzarte/.
Y con esta agonía
de amor
/ y de pájaro
/
/y de nube
/
y tan solo
un roce de tus labios
te llevare
de vuelta hacia mi cielo.
Me enamora…
Nadar hacia
tu encuentro
en el
afluente de la tarde
/ intempestiva./
Sorprenderte
con esta desarmonía
de sol en mis esquinas.
Sucumbir,
/y ser obsecuente a ti/,
a los
deseos que se agigantan
al costado
del asombro.
Me enamora ...
ser un vuelo de gaviota en tu mar,
destino y víctima
de tu continente.
Me enamora la tibieza
con que mi corazón abraza tus palabras
y las
guarda para siempre,
como un
ramo de lavandas florecido.
Sensual y cálido
el cuarto nos encuentra
entre las sombras
suspendidos
de goce en la penumbra
/ sudados/,
cuando tus ojos titilantes
se adentran en mi alma.
La tarde blanca
parece acariciar la pereza del sol
entre las sabanas.
Gravitan los alientos
y el plural de los besos
entre contráctiles vaivenes
que enlazan nuestros nombres
con la fuerza de una epopeya.
Cuando tú y yo
vamos a buscar
el quiebre de la luna
el crepúsculo no es más
que un rumor de olas,
desangrando en la tarde otoñal.
Las cuerdas de guitarras
vibran,
en su búsqueda por saciarse
cuando anidas
(por costumbre)
mi entrepierna.
Exiliados del mundo,
habitamos
una y
otra vez
las gargantas
de la noche
(que amordazan aullidos),
cuando el jadeante deseo
cabalga nuestros antojos
y se des-hace en las pieles.
Bebo de tus ojos
Para hacer frente a los demonios me traigo a la gente que
amo...bien cerquita...porque cuando estamos rodeados de amor...todo es más
sencillo...y a veces....esos " demonios" , en verdad , pierden fuerza
frente a las luces de amor que nos rodean.
Amigos...
que en nuestra vida
siempre ...
siempre....
tengamos rayos de luz
que nos hagan ver y seguir
el camino correcto
aún cuando los demonios nos atormenten.