En tu
proximidad
me crecen
alas
cuando
el cielo se abre
tan
solo para mirarnos.
Me descalzo
en una fragilidad de nube.
Alborotada
frente a tu intenso latir
te canto
este poema
(en secreto)
que disuelvo
como pan caliente en tu boca.
Convertida
en lágrima y risa
abrazo tu
vida (toda)
y desmayo
sobre tu cuerpo
mis sentires de gaviota.
En la
calma noche somos todo lo que nadie espera,
caprichos
saciándose en el infinito
y un
morir y renacer en azul
eternamente florecido.
En la lejanía,
incapaz de
quebrantar nuestras almas
el mundo
hostil
(apenas
perceptible),
se evapora.








