Cuando
anochezca
voy a delinear en tu cuerpo
el
rastro que dejaron mis besos por la tarde.
Mis
dedos te caminarán la piel
/ en puntillas /,
y
mis labios tendrán sed
/de ti/.
Desde
las pupilas de la noche
bajaré
la luna como una ofrenda
/para vestir tus
ojos/.
En
la cúspide del deseo
/exhalando
en vocablos el pecado/
cerraremos las bocas
para hablarnos.
Las miradas enlazadas
/como una plegaria/.
Acurrucados
/antes
que el tiempo duerma/
gritaremos eufóricos
en el silencio de estrellas,
y
recuperando el aliento
encenderemos el amanecer a besos.






